miércoles, 8 de agosto de 2007

¿Lennon o McCartney?


Por Eduardo Berti


Hace años tuve la suerte y el honor de escribir un libro con Luis Alberto Spinetta. El libro cerraba con un reportaje de preguntas diversas y, por alguna razón que no me explico, una de las preguntas quedó traspapelada, fuera de la edición final. Quería saber yo si Spinetta tenía algún sueño recurrente. La respuesta: "Sí, que estoy tocando con John Lennon". Hace unos ocho años, en medio de una larga entrevista que quedó sin publicar, recordé aquella pregunta y Spinetta volvió a contestar lo mismo.

John Lennon es, puede decirse, figura recurrente para el rock argentino, sobre todo para sus fundadores. "Transas", de Charly García, habla de un personaje --presumiblemente el propio Charly-- que "no era Lennon ni Rucci". "Del 63", de Fito Paez, cuenta que "mataron a Lennon en Nueva York" y que por lo tanto "empieza otra era". Después del asesinato, Miguel Cantilo le dedicó un tema titulado "Maestro John", y Litto Nebbia otro en el que se preguntaba "quién será capaz de poder comprender lo que su espíritu despertó en mi juventud". Más tarde, Luca Prodan compuso un tema en el que recomendaba callarse la boca a Mark David Chapman, su asesino.

Aunque resulta indudable que los Beatles fueron la suma creativa de Lennon y Paul McCartney, es necesario un gran esfuerzo para hallar una canción dedicada a este último. Más allá del ecuánime "Para Lennon y McCartney" de Milton Nascimento, el único ejemplo que he podido localizar está en el muy reciente Beatles Songbook, donde el mismo Nebbia grabó una canción de su autoría llamada "Beatle Paul", claro que al lado de otra llamada "Beatle John".

El dato no debería causar gran sorpresa. Existen menos posters o remeras de McCartney que de Lennon. Y lo mismo parece haberle ocurrido a músicos de otras latitudes, incluido Bob Dylan, quien "sentía una profunda admiración por Lennon, pero los otros Beatles le resultaban indiferentes; y si Paul le cantaba una canción, se aburría", según el cineasta D.A. Pennebaker, que conoció muy bien a todos.


Lo que sorprende es el tamaño de la desproporción: Lennon como ícono, poco menos que elevado a la estatura de un santo; McCartney como receptáculo de explícitas o mudas objeciones. Casi (podría decirse, salvando las enormes diferencias) como el destino que les ha tocado al Che Guevara y a Fidel Castro. Un reputado especialista en la historia de los Beatles, Mark Lewis, sostuvo hace pocas semanas que "la vida de Paul cambió por completo con el asesinato de John. Mientras que John fue canonizado como el artista y el idealista, Paul fue etiquetado como un simple entertainer". Para Lewis, "la polarización es falsa, artificial; y todo lo que Paul dice y hace desde 1980 es un intento por desmentir esa injusta simplificación". Pero cabe preguntarse si la muerte joven de Lennon no hizo sino ahondar una dicotomía que ya estaba en el aire, desde los últimos años de la banda o, al menos, desde el momento en que, separados los Beatles, Lennon tapó mucho más su estancamiento, su decadencia o sus dudas, primero con un hiperactivismo, después con un prolongado retiro.

. ¿Qué es lo que se le objeta a Paul, que se le perdona en cambio a John? Por un lado está cómo han quedado simplificados sus perfiles públicos (según la mitología popular, Lennon era el que deseaba experimentar con drogas, no así McCartney); por otra parte están los argumentos musicales. La herencia de los Beatles es tan amplia como lo fueron sus inquietudes, que abarcaron desde el rock'n roll más furioso hasta la balada más frágil. Una importante corriente de opinión tiende a señalar solamente a McCartney como responsable de cierto pop melódico surgido a partir de los setenta. ¿No es él, acaso, el autor de "Yesterday"? "Nuestra actitud con respecto a los Beatles es negativa porque sabemos que ellos, a pesar de haber sido geniales en lo musical, generaron todo ese rock blando que a nosotros no nos gusta", declaró Juanse en un viejo reportaje.


En la flamante autobiografía Anthology, Ringo Starr confirma que las canciones del grupo fueron obra en su mayoría de "Lennon o McCartney". Pero si se analiza con cuidado quién compuso qué cosa, se verá que no todo es tan simple. Por supuesto que "Revolution" es de Lennon y "Yesterday" de McCartney. Pero la idea inicial de "Sgt. Pepper", el disco más famoso y sicodélico de los Beatles, vino de Paul, lo mismo que muchas otras canciones que nada tienen de blandas o timoratas.


Además del enorme talento musical, la base del éxito de los Beatles estuvo en el equilibrio de cuatro personalidades complejas, diferentes, complementarias. Si John traía consigo la tradición callejera del skiffle y el rock'n roll, Paul proporcionó esa dosis de Buddy Holly que acabó siendo esencial para el estilo del grupo. Si George encarnaba cierta circunspección religiosa, Ringo destacaba por su humor tan corrosivo. Los Beatles continuaron unidos mientras funcionó ese balance. Poner exageradamente el acento en Lennon, en desmedro de McCartney e incluso de los otros, ¿no es falsear, en cierto aspecto, su historia?

Un célebre escritor, Isaiah Berlin, dividió alguna vez a los hombres entre "zorros" y "erizos": los primeros saben un poco de todo; los segundos reducen su saber exclusivamente a una cosa. A grandes rasgos, la actitud de los Beatles (la actitud de la "cultura rock", podría decirse) fue decididamente la de un "zorro", frente a la actitud "erizo" de lo que cabría llamar "cultura rock'n roll", representada por los Rolling Stones, sobre todo por su obra posterior a la declinación y la muerte de Brian Jones.

Para poder "saber un poco de todo" fue indispensable, en los Beatles, la suma de individuos más una curiosidad impenitente. Trazar una línea tajante entre Lennon y McCartney significa, entre otras cosas, soslayar las hondas contradicciones que hubo, que hay en la personalidad de cada uno. Una hermosa canción o un poster pueden eternizar a Lennon como un campeón del pacifismo ("Give Peace a Chance") o del feminismo ("Woman is the Nigger of the World"), pero no así los episodios de violencia que hubo en su vida ni el vínculo que tuvo con su primera mujer, Cynthia. Allí se completa la imagen de John, hasta volverlo un poco más de carne y hueso. Basta escuchar su propia obra, de una honestidad emocionante, para encontrar ("Jealous Guy", por ejemplo) la confesión de algunos de sus defectos. ¿Serán esas contradicciones a la vista lo que hacen tan especial a Lennon?

En un célebre cuento de Julio Cortázar ("Queremos tanto a Glenda"), un círculo de admiradores de una actriz famosa decide que es tiempo de cristalizar su carrera, de evitar la decadencia, y se propone como empresa impedir que siga trabajando en películas que --a su entender-- son de calidad inferior a las ya hechas. ¿Cuánto de algo así pudo haber pasado por la cabeza de Mark David Chapman, a la hora de matar a Lennon? ¿Cuánto de esto pudo haber pasado por la cabeza de quien apuñaló hace algunos meses a Harrison? Pocos artistas populares provocaron fenómenos como los Beatles: desde las escenas de histeria colectiva en los estadios, hasta el horroroso crimen de Sharon Tate que Charles Manson adjudicó a "instrucciones" impartidas por la canción "Helter Skelter".

¿Puede afirmarse que ni Lennon fue tan esto ni Mc Cartney tan lo otro, sin que se provoque un tumulto de reacciones? Parace imposible: detrás de toda enorme antinomia suele haber fanatismo. Recurramos entonces a otra imagen, para calmar así los ánimos: John y Paul fueron, en efecto, las dos caras de una moneda. Pero, como bien corresponde, casi todas las monedas valiosas llevan escrito el precio de un lado y llevan inscripta del otro una efigie.

3 comentarios:

Luis dijo...

Creo que lo que definió a The Beatles fue esa suma de cuatro, una mezcla perfecta. Creo humildemente que Lennon es lo que es gracias a su talento y discurso público que tuvo en vida, él se comprometió y actuó consecuentemente e incluso habló de sus propios defectos, ya fuese en canciones, poemas o lo que fuese. De ahí que sea un ícono, independiente de su trágica muerte, igual habría llegado a esa calidad.
Paul en cambio no ha tenido la misma repercusión socio política que Lennon, además tampoco, en mi humilde opinión ha llegado a componer temas a la altura de los que hizo Lennon en solitario.
Respecto al sueño de Spinetta que toca con John, ese también es mi sueño recurrente, siempre le veo entre sábanas blancas colgadas con una brisa tíbia y sentado con su acústica Gibson para que toquemos "Across the universe" en una de esas en el cielo me encuentro con mis dos ídolos y tocamos los tres.

Raquel Fernández dijo...

Excelente. Me gustó muchísimo este post. Sobre todo porque llegué a una altura de mi vida en que ya no existe para mí la antinomia Lennon o McCartney. Para mí, hace muchos años, la cosa es Lennon Y McCartney. Y en ese orden, sólo por una cuestión alfabética.
Quisiera pedirte permiso para reproducir este artículo en mi blog Magical Mystery Tour, citando tu autoría, por supuesto. Tengo ahí algunos artículos de opinión, además de poemas de diversos autores dedicados a los Fab Four.
Te dejo muchos cariños.

Minecraft dijo...

Yo creo que es mas inportante Lennon aunque Macarlie es mas guapo